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Consejos sobre el uso de tampones, compresas y copas menstruales para tu hija adolescente

12/10/2017

La decisión de llevar compresas, tampones o copas menstruales es algo que depende de cada usuaria. Explica a tu hija cómo se deben utilizar cada uno cuando le venga la menstruación (o “la regla”) y cómo prevenir el síndrome de shock tóxico si optara por los tampones.  

Las compresas son rectángulos de material absorbente que se pegan en la ropa interior. Los tampones actúan desde el interior de la vagina. Están fabricados con material absorbente enrollado en forma de cilindro. Algunos tampones disponen de aplicadores (unos tubitos de plástico o de cartón que ayudan a ponerse el tampón en su sitio), pero otros se deben introducir en la vagina con los dedos.

Cuando tu hija empiece a utilizar compresas, dile que se la cambie por lo menos cada 3 o 4 horas, incluso aunque pierda poca sangre. Así, evitará malos olores y no necesitará utilizar compresas con desodorante, que pueden ser irritantes. Los tampones se deben cambiar cada 4 a 6 horas (o antes si estuvieran llenos de sangre).

Puesto que no se ven, las usuarias se deben acordar de cuándo se los han puesto. Dile a tu hija que envuelva las compresas y los tampones con papel higiénico y los tire a la basura, nunca al váter (incluso aquellos tampones que se anuncian como que se pueden tirar al váter).

Se venden compresas y tampones de diferentes tamaños, para periodos de sangrado abundante y de sangrado escaso. Si tu hija prefiere los tampones, dile que utilice el tampón menos absorbente que necesite para prevenir el síndrome de shock tóxico. 

Muchas chicas empiezan utilizando compresas pero prefieren cambiarse a los tampones cuando hacen deporte o cuando van a nadar. Hay muchas que utilizan los dos, dependiendo de la situación, de dónde estén y de la intensidad del flujo menstrual. Hay algunas que tienen períodos tan fuertes que utilizan tampones junto con compresas o salva-slips para estar más protegidas.

Sobre los tampones

Para usar bien un tampón hay que aprender a colocárselo. Cuando tu hija lo pruebe por primera vez, dile que se lave bien las manos, que siga atentamente las instrucciones de la caja y que intente estar lo más relajada posible. Muchas chicas comprueban que utilizar un tampón estrecho y con aplicador (sobre todo con el extremo redondeado) facilita las cosas al principio. También ayuda mucho el hecho de probar el primer tampón un día de abundante flujo menstrual porque resbalará con mayor facilidad.

Si tu hija temiera que el tampón se le pudiera “perder” dentro del cuerpo, dile que es imposible, tanto por el tamaño del tampón como por la forma de su vagina. 

Los tampones suelen llevar un tira o hilillo en un extremo que se queda fuera del cuerpo y se utiliza para extraer el tampón. Dile a tu hija que compruebe si lleva un tampón puesto antes de ponerse otro y que, si comprueba que lleva dos tampones puestos por error, se los quite lo antes posible.

Prevenir el síndrome de shock tóxico

Es muy importante cambiarse de tampón cada pocas horas, incluso aunque el flujo menstrual sea escaso. Llevar un tampón durante demasiado tiempo seguido, como un día entero o una noche entera, expone a la usuaria a padecer una enfermedad rara pero muy peligrosa conocida como “síndrome de shock tóxico”. 

Los síntomas de este síndrome incluyen: fiebre alta, vómitos o diarreas, fuertes dolores musculares, sensación de extrema debilidad o de mareo y erupción similar a una quemadura solar.

Explica a tu hija que si presentara estos síntomas cuando llevara puesto un tampón, debería extraérselo y contárselo a un adulto de inmediato. También debería ir a un servicio de urgencias médicas lo antes posible.

De todos modos, se trata de un problema muy infrecuente y la mayoría de las mujeres no enferma nunca por llevar tampones. O sea que los tampones son de lo más seguros cuando se utilizan bien.

La copa menstrual como alternativa

La copa menstrual se ha planteado como alternativa a las compresas y los tampones. Se pude fabricar con silicona quirúrgica, látex o plástico quirúrgico, y es una especie de embudo cerrado por la parte estrecha que hay que aprender a colocarse en la vagina, con la parte más ancha hacia arriba.

La copa contiene la sangre en vez de absorberla, de modo que no perjudica la flora vaginal, pero no es adecuada en casos de prolapso genital o de vaginitis. 

Se puede llevar puesta durante más tiempo que una compresa o un tampón y, una vez llena, solo hace falta lavarla con agua antes de volvérsela a poner. Antes y después de cada menstruación, es preciso hervirla para esterilizarla. Si se utiliza bien, cada copa menstrual tiene una vida útil de hasta 10 años. 

En comparación con los otros dos sistemas, es más barata para la usuaria, es mejor para el medio ambiente (puesto que se dejan de producir los residuos ambientales propios de tampones y compresas), no perjudica la flora vaginal y no puede producir reacciones alérgicas. 

La decisión sobre qué método resulta más cómodo y más adecuado es algo que depende de cada usuaria. 

Acceso a la fuente de consulta:

Compresas y tampones. KidsHealth. [Fecha de consulta: 12/04/2017]

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