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Las consecuencias de sobreproteger a los hijos

12/01/2015

La hiperpaternidad es un modelo de crianza que se basa en la incansable supervisión de los padres sobre los hijos. Intentar protegerles demasiado o allanarles siempre el camino puede tener consecuencias negativas en ellos. ¿Sabes por qué sobreprotegerles es desprotegerles?

Muchos padres sobreprotegen a sus hijos, es decir intentan que nadie les critique, cuestione, están pendientes de todo lo que quieren y luchan a toda costa para que los pequeños tengan lo que desean. Aunque el instinto de protección paternal no es negativo, la llamada hiperpaternidad, el modelo de crianza basado en la incansable supervisión de los padres sobre los hijos, sí puede serlo.

De hecho, parece que la sobreprotección haga un gran favor a los niños, pero les puede provocar grandes dificultades e influir negativamente en su educación, coartando las enseñanzas que permiten un estilo paternalista más reflexivo, flexible y que conduzca hacia la corresponsabilidad.

Según Eva Millet, periodista free-lance interesada en temas de educación y estilos de vida, existen tres modelos distintos de padres hiperprotectores:

  1. Padres “helicóptero”: sobrevuelan sin cesar las vidas de sus hijos, siempre pendientes de lo que deseen o necesiten.
  2. Padres “apisonadora”: allanan el camino de los hijos para que no se encuentren con dificultades.
  3. Padres “guardaespaldas”: susceptibles ante cualquier crítica sobre sus hijos.

El modelo de la hiperpaternidad nació en Estados Unidos, pero ha llegado a Europa. De los primeros síntomas de esta importación se han dado cuenta los profesores de las escuelas, quienes han notado una influencia cada vez mayor de los progenitores. Un ejemplo de ello son las asociaciones de padres, pues a pesar de su labor positiva, a veces se convierten en entidades en las que los progenitores hacen lo que ellos quieren y pueden llegar a provocar malas dinámicas por prácticas como, por ejemplo, favorecer los gustos de sus hijos.

Consecuencias de los padres hiperprotectores en los niños 

La hiperpaternidad puede llegar a ser contraproducente y traducirse en dificultades en la infancia y también en el futuro de los niños. En general, los hijos sobreprotegidos pueden:

  1. Convertirse en niños tiranos: el excesivo respaldo paterno unido a la falta de límites –piensan que pueden hacer lo que quieran porque no les pasará nada al tener detrás a sus padres- hace que las personas crean que tienen muchos derechos pero ningún deber. 
  2. Tener más miedos: tanta protección hace que no se enfrenten a sus miedos y que éstos sean más fuertes. 
  3. Faltarles autonomía: porque el miedo provoca que el niño no pueda ser uno mismo, hecho que puede derivarse en problemas más graves como la falta de identidad o el hecho de no tolerar la frustración.

Sobreproteger es pues, al final, desproteger a los niños. La clave no se encuentra en esconderles y apartarles de los problemas y dificultades que pueden encontrarse en la vida. Se trata, en cambio, de mostrárselos, de que se den cuenta de sus equivocaciones y sí, de que de vez en cuando se caigan. Tu papel como padre no es impedir que lo hagan sino ayudarles a levantarse y asegurarte de que aprenden a hacerlo. 

10 consejos para educar a tus hijos sin sobreprotegerles 

  1. Deja que se enfrenten a dificultades: deben adaptarse a un entorno que cambia constantemente y así, desarrollar sus habilidades.
  2. No estés permanentemente atosigándoles: y haciéndoles preguntas sobre cómo están o a dónde van a todas horas.
  3. Favorece que piensen por ellos mismos: dejando que tomen iniciativas, pidiendo su opinión en diversos temas, teniéndoles en cuenta. Además, cuando fallen en algo, no les corrijas criticándoles, sino describiendo su decisión y por qué no ha sido la adecuada.
  4. Asegúrate de que realizan actividades con otros niños: sin la presencia constante de adultos.
  5. No les des todo lo que pidan y no te anticipes a sus necesidades: enséñales el valor del esfuerzo.
  6. Debes estar a su lado para apoyarle: no para solucionarles todos sus problemas.
  7. Déjales con sus abuelos y tíos en algunas ocasiones: para que se vayan independizando de sus padres.
  8. Trátales de acuerdo a su edad.
  9. Cuida tus palabras: pueden esconder una actitud demasiado proteccionista. Contesta a sus dudas con más preguntas.
  10. Evita darles órdenes: y estar continuamente recordándoles lo que tienen que hacer: es mejor que describas lo que deben hacer.

De este modo, tus hijos aprenderán y crecerán como personas, serán fuertes para tomar sus propias iniciativas y decisiones, serán valientes y no temerán tanto al fracaso. 

Acceso a los documentos originales: 

Padres hiperprotectores, hijos sin autonomía. La Vanguardia. [Fecha de consulta: 16/12/2014]

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