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Comprender la encopresis: cuando el niño padece incontinencia fecal

21/10/2016

¿Qué es la encopresis?

Se llama encopresis a la incontinencia fecal en niños mayores de cuatro años. Esto es, al niño mayor de cuatro años que de forma regular es incapaz de controlar la defecación y, como resultado de esto, mancha su ropa interior. 

Es más frecuente en niños que en niñas y su frecuencia  disminuye con la edad. 

¿Cuáles son sus causas?

La causa principal de la encopresis es conductual, es decir, de comportamiento. Se debe a un hábito de retención por una resistencia a utilizar el váter. En los niños pequeños, en edad de aprender a utilizarlo, suele deberse a un adiestramiento incorrecto por parte de sus padres, educadores o cuidadores. Por eso es importante que en esta etapa de la vida pidáis consejo, ya de forma preventiva, en las visitas de seguimiento con su pediatra y su enfermera de atención primaria. 

Es importante informarse sobre los periodos de aprendizaje, los problemas más frecuentes y sobre las actitudes y estrategias para enseñar  y acompañar este aprendizaje en los niños sin causar trastornos. Si bien no es aconsejable, en general, comenzar con el adiestramiento antes de los dos años, ya desde algunos meses antes, según la madurez de cada niño, observar su conducta en los momentos de evacuar en el pañal puede ser útil y puede aprovecharse para ir enseñándole, con instrucciones sencillas, a identificar el momento, enseñarle el lugar en que puede hacerlo (orinal), siempre sin presiones ni teniendo falsas expectativas, que no son acordes a la edad del niño. 

El hábito retentor conduce al estreñimiento y al acúmulo de heces en el intestino grueso y el recto. Con frecuencia, puede producir una distensión del recto y del ano por el gran volumen de heces retenidas, que produce dolor con la defecación y, por tanto, refuerza el hábito retentor porque el niño asocia defecación con dolor. 

La distensión del recto producida por el acúmulo de heces produce una alteración del funcionamiento de los esfínteres anales. Como consecuencia de esto, se producen “escapes” de heces generalmente pastosas y en escasa cantidad, que hace que paradójicamente, sean niños que padecen, al mismo tiempo, diarrea crónica pero también de dificultad para evacuar sus heces de forma normal. 

En lo niños en edad escolar, sobre todo en aquellos que han tenido problemas en los primeros años de su vida, pueden reaparecer o empeorar la encopresis debido a varios factores: el rechazo a utilizar el baño en la escuela, por la falta de intimidad o de higiene, la falta de tiempo libre para ir al baño tranquilamente o el reglamento escolar, que sólo permite utilizar el baño en determinados horarios.

¿Cómo tratar la encopresis?    

El tratamiento de la encopresis es la reeducación en el hábito de la defecación, de modo que el momento de evacuar no resulte estresante ni doloroso y que se convierta en un hábito más. 

En niños pequeños es mejor utilizar el orinal, y en niños mayores puede utilizarse un taburete para que apoyen los pies, si estos aún le cuelgan, cuando esté sentado en el váter. El apoyo de los pies es muy importante porque mejora su comodidad y favorece una postura de relajación de los músculos del suelo de la pelvis que facilita la evacuación de las heces.

Es importante que puedan disponer de tiempo después del desayuno, la comida y la cena para ir al baño, y así aprovechar el reflejo que pone en marcha el intestino cuando el alimento llega al estómago. 

Estas medidas de hábitos y comportamiento pueden completarse con una dieta rica en fibra, la ingesta de líquidos abundantes y la actividad física. 

En algunos niños puede ser necesario el uso de laxantes para revertir un estreñimiento crónico que produzca defecación dolorosa o, incluso enemas de limpieza en casos muy concretos y de forma puntual. 

 

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