• El portal de la salud para las familias
  • El Observatorio de la salud de la infancia y la adolescencia
  • Más de 1000 consejos de salud para tus hijos
  • La guía de la salud y el bienestar para tus hijos

Cómo tratar las heridas en niños

04/07/2016

Las heridas son lesiones de la piel producidas por abrasión, desgarro o corte. Son muy frecuentes durante la infancia por la práctica deportiva y por las características del juego infantil, eminentemente físico. Por eso es importante tener unas nociones básicas de cómo tratarlas.

La mayoría de las heridas son superficiales, no producen sangrado o, si lo hay, es escaso, y curan sin complicación en unos días.

Un ejemplo de lesión superficial son lo arañazos o erosiones que sufren habitualmente en las rodillas y codos por caída o roces con el suelo. Este tipo de lesiones sólo precisa de lavado diario con agua y jabón y desinfección con yodo o clorhexidina hasta que la herida esté en fase de costra.

Si el niño presenta dolor pueden administrarse ibuprofeno o paracetamol como analgésicos y, si existe inflamación, frío local (por ejemplo, con hielo envuelto en un paño).

En otros casos puede tratarse de heridas profundas. En ellas se puede observar cómo la herida presenta unos bordes separados y sangra con más facilidad que en las superficiales. En este caso la actuación inicial ha de ir dirigida a detener el sangrado.

Para ello se ha de aplicar una gasa estéril (o si no se dispone de ella, un paño o toalla limpia) y comprimir la herida. Si el sangrado no se detiene y empapa toda la gasa, han de aplicarse más gasas sobre ella, sin retirarla y continuar comprimiendo con fuerza hasta que se detenga el sangrado.

Otra medida que puede ayudar a detener el sangrado, si la herida está localizada en uno de los miembros, es elevar el mismo.

La aplicación de un torniquete sólo está recomendada, como última alternativa, en caso de un sangrado muy abundante y que resulta imposible de controlar mediante la compresión de la herida. 

Heridas: cuando acudir a urgencias

Es importante acudir a un servicio de urgencias en los siguientes casos: 

  • En las heridas profundas.
  • En heridas que no dejan de sangrar.
  • En heridas que afectan a zonas cercanas a los ojos, para descartar afectación de la córnea o del hueso de la órbita. 
  • En caso de amputación de una parte del cuerpo. En estos casos, además de detener la hemorragia, es importante colocar la parte cortada en una bolsa de plástico y trasportarla en hielo o agua fría al hospital. 
  • Si presenta signos de inflamación llamativos, hematomas grandes, deformidad o incapacidad para utilizar la extremidad, en el caso de que la herida afecte a una de ellas.

En cualquier herida, haya o no requerido atención médica, es importante vigilar los signos de complicación.

La más frecuente es la infección de la herida, que se manifiesta por persistencia o empeoramiento del dolor, enrojecimiento e inflamación de los bordes de la herida y supuración de la misma. 

 

Comparte