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Cómo proceder ante los ataques de diarrea

18/06/2012

Los episodios de descomposición son frecuentes entre bebés y niños pequeños. Aunque generalmente no traen consecuencias graves, es recomendable tomar algunas precauciones sencillas, para evitar que pueda producirse deshidratación u otros síntomas más difíciles de resolver.
La diarrea puede producirse por diferentes causas: un tratamiento con antibióticos, sensibilidad a algún alimento, intolerancia leve a los lácteos, consumo excesivo de zumos de fruta e incluso infecciones. En general, los ataques de diarrea se cortan de forma natural, aunque a algunos niños les puede costar volver poco a poco a la dieta normal.

Para evitar que aparezca, lo más recomendable es que los niños tomen comidas suaves. Los alimentos que contienen almidón, la fruta madura y la verdura suelen provocar digestiones más ligeras, mientras que los zumos de fruta tienen tendencia a aflojar las heces.

Uno de los peligros más importantes de la diarrea es la deshidratación. Esta podría llegar a producirse si los ataques son muy frecuentes o persistentes. Los niños deberían tomar líquidos con frecuencia, aunque es poco recomendable que sea sólo agua. Existen en el mercado diferentes productos que ayudan a la reabsorción de sales minerales importantes para el cuerpo, como por ejemplo el sodio. Uno de estas bebidas es rehydralyte, o la solución de rehidratación oral (SRO) que aconseja la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Si el problema de la hidratación persiste deberá consultarse con el pediatra. He aquí una lista de los síntomas más reconocibles de cuando la diarrea empieza a ser grave:

  • El niño presenta boca seca o pegajosa.
  • Se muestra demasiado cansado o anormalmente inactivo.
  • Aparecen sangre o mocos en las heces.
  • Aparecen otros síntomas como fiebre, cólicos o vómitos muy frecuentes.
  • Se produce una pérdida anormal de peso.
  • Los ataques de descomposición se alargan durante más de tres días.

Finalmente, cabe señalar que no son recomendables los antidiarreicos de libre distribución, ya que en niños pueden tener efectos no deseados.

Fuente: http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/ency/article/002466.htm

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