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Cómo observar y detectar la dislexia en los niños

17/04/2012

Según estudios recientes, la prevalencia estimada de la dislexia está entre el 4% y el 10% de la población. Este trastorno de aprendizaje, que afecta principalmente a las habilidades implicadas en la lectura fluida de las palabras y en la escritura, no se puede diagnosticar en la etapa infantil, aunque ya se pueden apreciar posibles dificultades para aprender la lengua escrita. Te damos pistas para observarlo.

La dislexia afecta al proceso lector y escritor de los niños, pero no tiene nada que ver con las habilidades intelectuales. En concreto, los niños que la padecen tienen alteradas las habilidades de conciencia fonológica (la habilidad para identificar y manipular los sonidos de las palabras), la memoria verbal (la habilidad para retener el orden secuencial de una lista de palabras, números o instrucciones durante un corto periodo de tiempo) y la velocidad de procesamiento verbal. Este trastorno persiste durante la adolescencia y la edad adulta.

Ahora bien, los límites exactos de los síntomas de la dislexia no están tan claros. En todo caso, es importante apoyar al niño diagnosticado tanto en el ámbito familiar como en el escolar. Esto hará que las dificultades a las que se tengan que enfrentar en un futuro sean menos duras para ellos. Ciertos factores pueden influir en los resultados a largo plazo:

Factores que hacen prever un mejor pronóstico:

  • Una detección precoz y una intervención de calidad.
  • Buenas habilidades de lenguaje oral.
  • Habilidades para mantener la atención.
  • Un buen apoyo familiar y escolar.

Factores que hacen prever un peor pronóstico:

  • Problemas graves a nivel fonológico.
  • Velocidad lenta de procesamiento.
  • Falta de recursos compensatorios.
  • Otras dificultades de aprendizaje concurrentes.
  • Detección e intervención tardía.
  • Enseñanza e intervención pobres.

De hecho, el aprendizaje de la lengua escrita es algo cultural, y no un proceso natural. Son cuatro dimensiones las que entran en juego cuando se enseña a leer y a escribir a un niño: 1) crear el gusto por la lectura, 2) hacerle entender que el lenguaje escrito es un sistema de comunicación, 3) entrenarlo en la comprensión lectora y 4) conducirlo para que aprenda el código. Este último se desarrolla de la siguiente manera:

  • La conciencia fonológica: es la habilidad para percibir, identificar y manipular los sonidos que forman las palabras. Se inicia en P3 (aprenden a escuchar, rimas...), continúa en P4 (trabajan con las sílabas) y termina en P5 (trabajan con los fonemas).
  • El aprendizaje fonético: es la capacidad para relacionar las grafías de la lengua escrita con los sonidos. Empiezan a adquirirlo a finales de P5 y se desarrolla en 1º de Educación Primaria.
  • La fluidez lectora: es la habilidad para leer de forma rápida y precisa un texto. Se desarrolla entre 1º y 2º de Educación Primaria.
  • El conocimiento de un vocabulario básico: este se construye desde la etapa infantil, cuando empiezan a establecer estrategias para ampliarlo.

Padres y maestros deben evaluar si el niño o niña ha alcanzado estos procesos en las edades adecuadas para detectar de manera precoz los niños que presentan dificultades con la lengua escrita. Intervenir lo antes posible es muy importante. En la Educación Infantil no se puede hacer todavía un diagnóstico de dislexia, pero sí a partir del final del primer ciclo de Educación Primaria. En estos casos, habrá que reforzar el proceso de aprendizaje. En los alumnos de más edad, se les debe ofrecer el apoyo necesario para asegurar el progreso académico y emocional.

Referencia bibliográfica:

Sala y Torrent, M; Civit i Canals, A et al. Protocolo de detección y actuación en la dislexia. Ámbito educativo. Departamento de Enseñanza de la Generalidad de Cataluña y Colegio de Logopedas de Cataluña. 2012. [Acceso 12 de abril de 2012]. 

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