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Cómo escoger una cuna segura

12/01/2017

La habitación de un bebé, así como la cuna o la cama que posteriormente utilizará, deben ser espacios seguros. Su cuna primero, y la habitación una vez el niño se empiece a mover, son sus primeros límites de exploración. Si tenemos en cuenta que la mayor parte del tiempo que esté en este espacio lo hará sin la supervisión directa de un adulto, es recomendable que este entorno esté tan libre de riesgos y peligros como sea posible.

Verificar la seguridad de los muebles del bebé

Es conveniente comprobar que todos los muebles que se encuentran en la habitación del bebé cumplen con los requisitos de seguridad vigentes, apropiados para la edad del niño. Esto es especialmente importante cuando se están utilizando muebles que han sido adquiridos con anterioridad o bien los hemos heredado. Cunas antiguas, por ejemplo, pueden tener un aspecto bonito, pero la separación entre los listones rara vez se ajusta a la norma actual de 6,5 cm o menos, pensada para hacer imposible que la cabeza de un bebé pueda quedar atrapada. Además, el acabado puede incluir viejas capas de pintura con componentes tóxicos como el plomo.

Son recomendables los muebles nuevos que llevan el sello de certificación de seguridad de productos juveniles de la Asociación de Fabricantes. También hay que tener cuidado con los tejidos y la ropa de cama, cortinas etc., que deben estar tratados con un retardante de llama.

¿Cómo elegir una cuna segura?

  • El espacio entre los barrotes de las barandillas debe ser de máximo 6,5 cm.
  • El colchón debe ser firme y no debe hundirse bajo el peso del bebé. Debe quedar bien ajustado, sin dejar espacio con las paredes de la cuna.
  • La parte superior de la barandilla de la cuna debe estar como mínimo a 66 cm de la parte superior del colchón. Esta altura debe ser modificable para, a medida que el niño crezca, poder bajar el colchón.
  • Los cabezales y los estribos deben ser sólidos, sin incisiones decorativas o salientes en las esquinas que puedan causar lesiones o pegarlos la ropa.
  • No utilice cunas con barandillas de caída. No son seguras.
  • Eliminar los protectores de cuna (o almohadillas). Puede parecer que ayudan a proteger a los bebés de corrientes de aire y golpes, pero no hay evidencia de que este tipo de almohadas protectoras prevengan lesiones graves, y en cambio representan un riesgo de asfixia, estrangulamiento, o la posibilidad de quedar atrapados. Además, los bebés más grandes pueden utilizarlos para escalar la cuna.
  • Es conveniente mantener los juguetes grandes y animales de peluche fuera de la cuna, ya que el bebé puede utilizarlos para trepar. Almohadas, edredones voluminosos y mantas tampoco deberían tener lugar en una cuna, ya que un bebé puede ahogarse con ellos.
  • Coloque la cuna lejos de ventanas, donde la luz solar directa y las corrientes de aire pueden hacer que su bebé esté molesto. En una cuna también puede llegar a hacer demasiado calor si se coloca demasiado cerca de un radiador. También hay que asegurarse de que no hay cuerdas de persianas o cortinas al borde para prevenir que el bebé se lo envuelva alrededor del cuello.
  • Cuando el niño ya es suficientemente alto para empezar a dormir en una cama, se puede comenzar con un colchón en el suelo, para evitar posibles caídas.
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