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Cómo enseñar a nadar a los niños

18/11/2016

Los expertos coinciden en que, cuanto antes aprendan a nadar a los niños, mejor. No se trata de una opción de ocio sino de una herramienta de seguridad imprescindible para evitar ahogamientos. Aunque por su anatomía los niños no son capaces de nadar hasta los 3-4 años, es conveniente familiarizarse con el agua desde que nacen.

Juega con tu hijo en el agua

Los niños aprenden jugando. La mejor manera de enseñar a un niño a nadar es hacer que sea divertido. Por eso el primer objetivo debe ser que el niño se sienta a gusto en el agua y no le tenga miedo. El miedo provoca tensión y la tensión impide que los músculos funcionen correctamente y acelera la respiración, haciendo imposible enseñar a nadar a un niño que tiene miedo al agua. Por el contrario, si un niño ha ido desde bebé en la piscina será más fácil que aprenda a nadar cuando llegue el momento.

A partir de los seis meses de edad se recomienda que vayamos con nuestros bebés a la piscina, ya sea por nuestra cuenta o participando en clases de estimulación acuática guiadas por profesionales. Una vez los niños ya están familiarizados con el agua y disfrutan de ella, es el momento de empezar a trabajar el resto de contenidos que les permitirán primero ser autónomos y, posteriormente, empezar a iniciarse en las diferentes técnicas de natación (a partir de los 6 años).

Respeta el estilo y el tiempo de aprendizaje de tu hijo

Cada niño es diferente, y por eso es importante saber cómo es nuestro hijo.
Si a nuestro hijo le gusta observar antes de experimentar algo por sí mismo, esta es la oportunidad perfecta para sentarse en el borde de la piscina juntos y observar cómo juegan los otros niños. Si por el contrario, a nuestro hijo le gusta implicarse inmediatamente, podemos intentar acercarlo al agua.

Es importante no obligar al niño a meterse en la piscina si no quiere. Podemos animarle y transmitirle confianza, pero en ningún caso debemos forzarlo porque corremos el riesgo de convertir el contacto con el agua en un hecho traumático. En todo momento hemos de seguir su ritmo.

Dar el paso decisivo. ¿Cómo les enseñamos a nadar?

  1. Es conveniente empezar dejando que el niño vea los otros niños nadando y disfrutando en la piscina. Solo si vemos que el niño muestra interés, podremos meterlo en la piscina con nosotros. Es normal que al principio llore o se queje, pero si pasados ​​unos minutos no ha dejado de llorar, es mejor hacerlo salir de la piscina y quedarnos nosotros dentro para intentar atraerlo jugando con juguetes que floten en el agua.
  2. Si a las 4 sesiones el niño sigue llorando, es mejor dejarlo y volver al cabo de unos 6 meses. Pero no es conveniente dejar pasar mucho tiempo. Es importante enseñar a nadar al niño antes de que cumpla 6 años.
  3. Una vez que nuestros bebés están totalmente familiarizados con el agua, lo primero que tenemos que enseñarles es la respiración. Os proponemos unos juegos sencillos para trabajarla:
    • Tirarnos agua por encima de la cabeza con un cubo o regadera (así se empiezan a trabajar las apneas).
    • Si el pequeño acerca la boca al agua, vigilar pero no impedir que lo haga. De este modo trabajará de forma voluntaria el cubrimiento progresivo de las vías respiratorias.
    • Podemos hacer pequeñas inmersiones, a poca profundidad, sin brusquedades que hacen trabajar el estímulo de la glotis. Es recomendable realizar este tipo de buceo solo si se ha participado anteriormente en clases guiadas por profesionales, o después de un asesoramiento.
    • Hacer burbujas. Con la boca y con la nariz. Un posible juego es intentar empujar con burbujas un muñeco.
    • Sumergirnos e intentar coger objetos del fondo.
  4. ​Es aconsejable que la flotación sea descubierta por el niño a través de las inmersiones y desplazamientos. Poco a poco descubrirá la flotación de abajo arriba y de forma agradable y placentera, entendiendo que el agua lo empuja hacia arriba y que no se hunde. Los desplazamientos ayudarán al niño a experimentar de forma natural la flotación. Para ello os proponemos varios juegos:
    • Coger el bebé mirando hacia nosotros y por debajo de las axilas, o los niños a partir de los 2 años con un churro debajo de los brazos, vamos a ir a buscar objetos. Jugaremos lanzar una pelota y recogerla.
    • Ambos padres se situarán uno frente al otro, a una distancia corta ajustada a la edad, y el niño deberá ir de uno a otro ayudado por el impulso que le deis, cogiéndolo de forma inclinada-ventral: nunca lo pondremos totalmente horizontal.
    • Cogidos por la espalda a su cuello, vosotros abrid los brazos simulando las alas de un avión mientras los niños mueven los pies haciendo espuma para que el avión se mueva.

Los juegos propuestos en cada contenido de aprendizaje siguen una progresión desde los 6 meses de edad a los 5 años. Siempre en función de cada niño y de su desarrollo motor. Es importante que siempre realicéis cualquier juego sin forzar al niño, a partir de una situación de seguridad y confianza, así como de afecto y diversión.

Material de apoyo para la natación

Los expertos recomiendan evitar materiales como flotadores, manguitos hinchables o burbujas, ya que impiden que el niño experimente por sí solo la flotabilidad, dan una falsa sensación de seguridad, reducen los movimientos de propulsión e, incluso, pueden alterar el esquema corporal que el niño está desarrollando. Podremos utilizar churros o cinturones (cuando se haya aprendido su uso con profesionales) como material "auxiliar", es decir, como un apoyo, no como un sustituto de la acción del niño. Sin embargo, el principal apoyo auxiliar que recomendamos siempre es el acompañamiento de sus padres.

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