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Cómo controlar las crisis asmáticas

09/05/2016

Para controlar las crisis asmáticas, el niño con asma deberá aprender a detectar las pistas que indican que es probable que tenga una crisis y saber aplicar su plan de acción contra el asma. Para prevenir las crisis asmáticas, deberá evitar sus desencadenantes y tomar con regularidad su medicamento de control a largo plazo. 

Durante una crisis asmática, un niño puede tener tos, dificultades para respirar, opresión de pecho, “pitos” o sonidos agudos al respirar (también conocidos como “sibilancias”). Algunas crisis asmáticas son graves, pero hay otras que son leves.

Pueden ocurrir de forma repentina, pero también se pueden ir preparando a lo largo del tiempo, sobre todo en aquellos niños que no toman la medicación contra el asma tal y como la deberían tomar. 

Puesto que no se pueden evitar todas las crisis asmáticas, conviene que tu hijo siga las siguientes pautas para estar bien preparado.  

Saber detectar las pistas 

Las personas que han tenido crisis asmáticas, pueden saber qué suelen sentir cuando se les avecina una crisis. Pueden tener opresión de pecho, picor en la garganta, tos, sensación de agotamiento…

El uso de un medidor de flujo espiratorio máximo también puede ayudar a saber cuándo se avecina una crisis. Insta a tu hijo a que se fije en lo que siente justo antes de tener una crisis asmática y anímale a utilizar el medidor en esas situaciones. 

Disponer de un plan y ponerlo en práctica

Tu hijo debe saber que, si siente que se le avecina una crisis asmática, debe pedir ayuda.

También debe poner en marcha su plan de acción contra el asma, que le indicará qué medicamento debería tomar y qué debería a hacer a continuación. Insístale en que no ignore el ataque ni espere a que desparezca por sí solo porque podría acabar en un servicio de urgencias médicas.  

Prevenir las crisis asmáticas

Las crisis asmáticas se pueden controlar, pero es mucho mejor que no lleguen a ocurrir. Una forma de conseguirlo es evitando sus desencadenantes, que pueden incluir muchos alérgenos, como las mascotas, los ácaros del polvo, el moho y las cucarachas.

También hay desencadenantes que no provocan alergias pero irritan las vías respiratorias, como el humo del tabaco, el aire frío, el ejercicio físico y las infecciones. Si tu hijo logra evitar sus desencadenantes, podrá prevenir muchas de sus crisis asmáticas.

Tu hijo también debe tomar el medicamento de control a largo plazo (de mantenimiento o de tipo preventivo) que le haya recetado el pediatra, siguiendo sus instrucciones y de forma regular, incluso aquellos días en que se encuentre bien.

Acceso a la fuente de consulta:

Qué hacer si tienes una crisis asmática. KidsHealth. [Fecha de consulta: 09/05/2016]

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