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Cómo actuar en una situación en que un niño se atraganta

07/07/2017

Si bien los atragantamientos pueden ocurrir en personas de cualquier edad, los niños de menor edad son un grupo de riesgo en los que ocurre con mayor frecuencia, sobre todo con alimentos y con piezas pequeñas de juguetes.

Hemos de sospechar que un niño se está atragantando cuando, de forma brusca, sobre todo si estaba comiendo o jugando con piezas pequeñas, comienza con dificultad para respirar, tos o ruidos respiratorios (estridor). 

Es importante tener algunas nociones básicas sobre cómo actuar ante un niño que está sufriendo un atragantamiento. A continuación se expone el esquema de tratamiento de las Recomendaciones de 2015 del European Resuscitation Council. 

Cuando un cuerpo extraño, ya sea líquido o sólido, entra en la vía aérea de una persona sana se produce inmediatamente un reflejo en forma de acceso de tos cuya finalidad es expulsarlo. La tos es el mecanismo más efectivo para la movilización de un cuerpo extraño alojado en la vía respiratoria. Por tanto, en un niño que está consciente, que respira y que tose hay que animarle a que siga tosiendo y respirando y continuar vigilando su estado para ver si se resuelve la obstrucción o si la situación cambia.

Una posibilidad, si la obstrucción no se resuelve, es que la tos deje de ser efectiva y comience a ser débil, que no produzca ruido y que el niño finalmente deje de toser y no pueda hablar, aunque aún esté consciente. En ese caso, hay que pedir ayuda para avisar al servicio de emergencias médicas (SEM, 112) y realizar maniobras que intenten resolver la obstrucción, ahora que el niño no es capaz de hacerlo por sí mismo. Estas maniobras se basan en la aplicación de golpes en la espalda y compresiones torácicas o abdominales, según la edad. 

Maniobras de desobstrucción en el niño mayor (consciente pero con tos inefectiva)

Han de alternarse cinco golpes en la espalda con cinco compresiones abdominales. Dado que el niño no está inconsciente, puede mantenerse de pie con ayuda de la persona que realiza las maniobras, que se coloca tras él.

Los golpes en la espalda son más efectivos si el reanimador coloca una mano en el pecho del niño y lo inclina hacia delante, de forma que si el objeto se desimpacta pueda desplazarse hacia la boca con más facilidad. En esta posición, el reanimador ha de dar cinco golpes fuertes con el talón de su otra mano (no con los dedos) entre las escápulas (omóplatos) del niño. 

Si los golpes en la espalda no logran resolver la obstrucción ha de pasarse a realizar cinco compresiones en el abdomen. Para ello, el reanimador ha de colocarse tras el niño. Si el niño es mayor, podrá colocarse de pie tras él. Si es pequeño puede que necesite arrodillarse para realizar mejor la maniobra, como se observa en la imagen.

La maniobra consiste en pasar los brazos tras las axilas del niño para rodearlo, colocar un puño en la “boca del estómago” (entre el ombligo y la parte baja del esternón), sujetarlo con la otra mano y realizar cinco compresiones bruscas, hacia arriba y hacia atrás. 

Tras realizar las cinco compresiones hemos de comprobar si en la boca del niño hay algún rastro del cuerpo extraño, que puede haberse movilizado hacia la boca. Sólo en caso de que sea visible y fácilmente accesible hemos de intentar retirarlo. Para ello, ha de introducirse un dedo por el lateral de la boca y barrer el cuerpo extraño hacia fuera. En caso contrario, es mejor no intentar extraerlo, pues podría volver a producir obstrucción y retornar a la situación inicial. 

En caso de que persista la obstrucción hemos de continuar alternado los cinco golpes en la espalda con las cinco compresiones abdominales hasta que se resuelva la obstrucción o hasta que el niño esté inconsciente. Más adelante se explica qué hacer en este caso. 

Maniobras de desobstrucción en el lactante (consciente pero con tos inefectiva)

La diferencia fundamental con el niño mayor reside en que no están recomendadas las compresiones abdominales, por el mayor riesgo de producir lesiones en los órganos del abdomen (sobre todo el hígado), y en su lugar se recomienda sustituirlas por torácicas. 

Cuando el tamaño del niño y del reanimador lo permitan, en el niño pequeño (generalmente menor de un año) las maniobras de desobstrucción se realizan con el reanimador sentado o arrodillado y el niño colocado boca abajo a lo largo de su antebrazo. La mano del reanimador sujeta la cabeza del niño, que se encuentra inclinada hacia abajo. En esta posición, con la mano libre el reanimador realiza los cinco golpes entre las escápulas del niño. 

Posteriormente ha de girarse al niño y colocarlo boca arriba sobre el otro antebrazo manteniendo la cabeza más baja, para realizar los cinco golpes torácicos.

Éstos se realizan en el punto en que se aplican las compresiones en el caso de la reanimación cardiaca, esto es, en el tercio inferior del esternón (aproximadamente un dedo por debajo de la línea que une ambas mamilas).

Se realizan con dos dedos o con el talón de la mano, según el tamaño del niño, y han de ser bruscos y dirigidos hacia delante y hacia abajo. 

Al igual que en el niño mayor, tras cada ciclo de cinco golpes en la espalda y cinco compresiones torácicas hay que inspeccionar la boca y extraer el cuerpo extraño sólo si es visible y fácilmente accesible con la técnica de “barrido” antes expuesta. 

Maniobras en el caso de que el niño esté inconsciente

En el caso de que durante las maniobras de desobstrucción observemos que el niño pierde la conciencia hemos de colocarlo en el suelo, boca arriba, volver a pedir ayuda si no ha llegado ya (o si no hay nadie más, llamar al SEM, 112) y comenzar a realizar maniobras de reanimación cardiopulmonar. Estas, además de suplir la respiración y el latido cardiaco del niño, tienen la finalidad de intentar movilizar el cuerpo extraño y resolver la obstrucción. 

Para más información pueden consultar las páginas web del European Resucitation Council y del Consejo Español de RCP.

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