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Combatiendo los problemas del aprendizaje infantil con tecnología

22/12/2016

Millones de padres en todo el mundo somos conscientes de que los trastornos de aprendizaje de nuestros hijos pueden marcarles negativamente si no los trabajamos desde que son detectados.

Unos primeros años escolares difíciles pueden provocar que los niños se queden rezagados e identifiquen el acudir a la escuela con sentimientos negativos, como sentir vergüenza y pensar que no son válidos. Si no se trabaja sobre ello, un niño que no tiene ninguna limitación intelectual en absoluto, puede sentirse muy desmotivado y todo su enorme potencial quedarse oculto.

Es por ello que la comunidad educativa y médica sigue investigando nuevas maneras de ayudar a aquellos niños con problemas de aprendizaje, para facilitarles el desarrollo de toda su capacidad y eliminar los obstáculos que les dificultan la adquisición de nuevos conocimientos y habilidades.

Cuando es necesario aprender a aprender

Entre los trastornos más frecuentes e influyentes, están la discalculia y la dislexia. La primera se refiere a la diferente manera de procesar los números y conceptos matemáticos, que dificulta a quien la padece la adquisición de las destrezas matemáticas básicas.

Más frecuente es el caso de la dislexia, que es una dificultad para la comprensión lectora y la asociación de la grafía de las letras con sus sonidos, lo que hace que la lectura sea un escollo para el aprendizaje. Nuestros sistema educativos priman la lectura, especialmente a partir de que las materias de estudio empiezan a ser más exigentes, como el elemento clave para aprender.

El alumno con dificultades de lectura puede seguir aprendiendo lo que capte de manera verbal, pero en el momento en el que tenga que leer, escribir apuntes o hacer ejercicios, puede tener problemas para mostrar sus verdaderas capacidades.

Esto obliga a los estudiantes a tener que dedicar más tiempo de lo normal a hacer sus deberes y a estudiar, ya que parte de su esfuerzo debe dedicarse a la mejora de sus capacidades lectoras, en definitiva, a aprender a aprender. Y es aquí donde la aplicación de diversas tecnologías pueden contribuir mucho al progreso de estos alumnos.

Tecnología en apoyo de los estudiantes con trastornos del aprendizaje

Es muy importante tener claro que los estudiantes con este tipo de peculiaridades no son en absoluto menos inteligentes que los demás. De hecho, por lo general son especialmente creativos y el listado de personas con dislexia que han demostrado una gran capacidad en diversos campos del conocimiento y las artes, es muy extenso.

Su cerebro funciona de un modo distinto en lo relativo a diversas actividades. La tecnología no solo está permitiendo a los investigadores desentrañar mejor el funcionamiento del cerebro de una persona con dislexia, sino que también ayuda a los profesores a mejorar la calidad de la educación que estos alumnos reciben.

Actualmente hay programas educativos, tanto para ordenadores de sobremesa como para dispositivos portátiles que ayudan a realizar ejercicios de lectura a quienes tienen dislexia. Se trata de ejercicios especialmente programados para estimular áreas cerebrales relacionadas con el lenguaje y la coordinación ocular y bucal.

Con este tipo de ejercicios es factible lograr una mejoría en el desempeño lector de los estudiantes con dislexia y además facilita un tratamiento mucho más intensivo, porque los niños de hoy tienen una relación mucho más natural y sencilla con las nuevas tecnologías. Además, estos programas no requieren la presencia constante de un profesor o terapeuta e incluso facilitan la autocorrección de los ejercicios y el estudio autónomo.

Mediante este tipo de ayudas se puede también individualizar el tratamiento y el seguimiento del alumno e identificar las áreas en las que necesita más apoyo. Con las respuestas de cada alumno a las distintas terapias, se puede construir una base de datos para identificar los problemas más comunes, así como las terapias más exitosas. En definitiva, la tecnología puede ser una ayuda trascendental para combatir los problemas de aprendizaje de millones de personas.

Artículo escrito por:

María José Madarnás, editora de Maternidad Fácil.

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