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Claves para detectar si tu hijo tiene una infección de oído

15/04/2016

Cuando tu hijo se lleva la mano a la oreja reiteradamente e incluso tira de ella, puedes encontrarte ante la existencia de una infección de oído. Y será más difícil de saber si todavía no tiene edad para contestar a tus insistentes comprobaciones y preguntas sobre si siente dolor.

Efectivamente, cuando los niños notan molestia, se tocan las orejas, pero esta no es la única manera de detectar la infección. Además de estas acciones que pueden ser fortuitas, para saber si tu hijo padece una infección de oído, debes comprobar si se siente molesto, intranquilo, llora más de lo normal o, incluso, si tiene problemas para conciliar el sueño y fiebre.    

Otros de los efectos ocasionados por las infecciones de oído son movimientos torpes o dificultades para mantener el equilibro, problemas para oír tonos suaves o supurar líquidos.

En resumen, los cinco signos más habituales de la infección de oído son tocarse las orejas, la supuración de líquidos, carácter irritable, fiebre e infección respiratoria superior.

¿Qué es la infección de oído?

Este tipo de infección es una inflamación del oído medio que ocurre cuando se acumula líquido detrás del tímpano. Conocida como otitis media, puede padecerla cualquier persona, pero es más común en niños con edades comprendidas entre los seis meses y los tres años.
Se han descrito tres tipos de infecciones de oído que muestran una combinación diferente de síntomas:

  1. Otitis media aguda (OMA). Es la más habitual y se genera cuando partes del oído medio se infectan e inflaman y hay líquido atrapado detrás del tímpano. 
  2. Otitis media con efusión (OME). Aparece tras una infección de oído sin curar completamente debido a que ha quedado líquido atrapado detrás del tímpano. Únicamente el médico, con un instrumento especial, puede comprobar la presencia del líquido.
  3. Otitis media crónica con efusión (OMCE). Se produce cuando el líquido permanece en el oído medio de forma prolongada o cuando este aparece reiteradamente. Este tipo de infección puede dificultar a los pequeños a la hora de combatir otras infecciones, e incluso, afectar a su capacidad de audición.

¿Cómo se origina?

Suele deberse a la acción de una bacteria y ocurre, normalmente, después de que los niños hayan padecido una infección de garganta, un resfriado u otras afecciones de las vías respiratorias altas. 

Tratamientos comunes

El suministro de antibióticos por parte de los pediatras es el tratamiento más común para las infecciones de oídos infantiles. También pueden recomendarse analgésicos con el fin de reducir el dolor o gotas para los oídos.

Si el médico receta antibióticos, es conveniente que recuerdes que es fundamental que tu hijo los tome durante el período recomendado y con la periodicidad indicada. Es decir, nunca tienes que suspender la toma de medicamento aunque se perciba una mejoría, porque podría favorecerse una recaída. Y, en último término, no olvides que debes regresar al especialista para que verifique que la dolencia ha desaparecido. 

Sin embargo, cuando estas inflamaciones son recurrentes y más graves, los doctores recomiendan alternativas, entre las que destacan la implantación de pequeños tubos de drenaje en el interior de los oídos. Un método más agresivo porque implica una pequeña intervención quirúrgica para su colocación.

Tres motivos para la colocación de tubos de drenaje:

  1. Cuando se producen tres infecciones de oído en seis meses o cuatro en un año.
  2. Si la infección no logra resolverse con antibióticos.
  3. En el caso de que se produzca pérdida de la capacidad auditiva.

¿Se puede prevenir la infección de oído?

Es difícil que puedas evitar las infecciones de oído en tus hijos. La mejor recomendación es reducir los factores de riesgo, a menudo causados por otro tipo de afecciones de las vías respiratorias. Por ello, hay que acudir al especialista sin demora para evitar que las inflamaciones se agraven.

Entre las actuaciones preventivas de la infección de oídos se encuentran diversas modalidades. Entre las más agresivas están la administración de la vacuna contra la gripe o la neumocócica conjugada 13 valente  (PCV13), entre otras. Mientras que, por otra parte, se recomienda el hábito de prácticas más sencillas de higiene convencional como el lavado frecuente de las manos para evitar la transmisión de gérmenes, evitar exponer a tus pequeños al humo del tabaco, no acostar a tu bebé con el biberón o evitar que tus hijos pasen mucho tiempo en contacto con niños enfermos.

Acceso a las fuentes de consulta:

5 Signs Your Child May Have an Ear Infection. Health essentials. [Fecha de consulta: 15/12/2015]
Ear Infections in Children. National Institute on Deafness and Other Communication Disorders. [Fecha de consulta: 15/12/2015]

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