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¿Por qué los bebés se calman cuando las madres los cogen en brazos?

29/08/2014

Un estudio demuestra que el contacto con los brazos maternos ayuda a que el bebé reduzca los llantos, el movimiento y la frecuencia cardíaca y, en definitiva, esté más calmado. ¿Qué beneficios generan los brazos maternos?

Un estudio, publicado en la revista Current Biology, ha analizado las diferencias del ritmo cardíaco de los bebés en diversas situaciones: cuando están tumbados en la cuna, cuando la madre los coge en brazos y, en este caso, los cambios que se producen si la madre está sentada o en movimiento.

Tras examinar el comportamiento en estas situaciones de 12 niños sanos de entre uno y seis meses de vida, los autores de la investigación concluyeron que los pequeños se tranquilizaban cuando la madre los cogía en brazos ya que se trataba de una respuesta fisiológica y de un mecanismo de defensa, y no de un medio de manipulación, como muchos padres creen. Así, los bebés tienen una serie de comportamientos innatos con el objetivo de atraer a la madre y buscar su cercanía.

La observación muestra que, cuando una madre coge en brazos a su hijo, la actividad del sistema nervioso, del motor y la frecuencia cardíaca del pequeño disminuyen y, por lo tanto, se tranquiliza. También se demostró que los bebés prefieren el movimiento y se relajan más si la madre los coge en brazos y, en vez de sentarse, camina.

Por ello, y tras observar que los llantos y el movimiento del bebé tienen una explicación científica, los expertos señalan que es importante cubrir las necesidades del pequeño y cogerle en brazos cuando lo reclame.

“La explicación científica de esta respuesta infantil ayudará a los padres a entender su lloro, no como un intento de manipulación, sino como una necesidad fisiológica” que está reclamando brazos y que es importante cubrir, remarca Kuroda, uno de los investigadores del estudio. “Resulta beneficioso tanto para la madre como para el bebé”.

De esta manera, los investigadores indican que, además, se pueden evitar riesgos derivados del “síndrome del bebé zarandeado”; cuando el bebé no deja de llorar y los padres no saben qué hacer, suelen frustrarse y zarandear al pequeño para que se calme, algo que puede provocar traumatismos, ataques epilépticos y trastornos del habla, entre otros problemas.

Esto se puede evitar, efectivamente, si los padres responden siempre al llanto del niño y lo cogen en brazos para calmarlo. Aunque en este punto, los investigadores recuerdan que “todo en su justa medida”, ya que “el niño puede acabar acostumbrándose a ser excesivamente bien recibido y el llanto deja de ser un mero mecanismo de defensa”.

 

Referencias bibliográficas:

Infant Calming Responses during Maternal Carrying in Humans and Mice. ScienceDirect, 2013 

El efecto de los brazos maternos. El Mundo, 2013 

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