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Algunos consejos para mejorar la conducta de sus hijos

28/03/2012

El mal comportamiento de un niño puede llevar a la desesperación de los padres. El siguiente artículo de la Academia Estadounidense de Médicos de Familia explica como mediante una actuación metódica y consistente pueden frenarse las conductas problemáticas y fomentar el buen comportamiento.
Establecer lo que es y lo que no es un comportamiento normal en un niño exige tener en cuenta su edad, personalidad y nivel de desarrollo. Normalmente, puede resolverse esta cuestión considerando si su actuación cumple con las expectativas de la familia o bien si perturba el ambiente familiar. Se hace necesario, por tanto, que los padres sepan lo que esperan de su hijo en cada edad, en el terreno del desarrollo social y cultural.

Que un comportamiento se mantenga o desaparezca depende en buena medida de la reacción y medidas que tomen los padres al respecto. Aprender a utilizar las dinámicas de premio y castigo puede solucionar algunos de estos problemas; para ello es necesario conocer el procedimiento, requiere:

  • Establecer qué comportamientos suponen un problema, considerando la edad y el desarrollo del niño
  • Intentar frenar el comportamiento, ignorándolo o castigándolo
  • Ofrecer una alternativa deseada de conducta, reforzándola mediante el premio

¿Cómo frenar el mal comportamiento?

La primera opción frente al comportamiento no deseado debe ser la indiferencia, aunque si no funciona, se propone como alternativa la opción del time out (tiempo fuera). Este método consiste en castigar al niño, apartándolo del núcleo familiar en un lugar y durante un tiempo, determinados y fijos. Conviene que el lugar esté fuera de la zona de desarrollo socio-familiar, no sea interesante para el niño y no le cause ningún miedo. El tiempo del castigo debe ser breve y comenzar siempre en el momento que se desplace al niño. Antes de proceder, hay que advertirle de la disconformidad con el comportamiento y de las consecuencias que conllevará en caso de perpetuarse, siempre sin mostrar signo alguno de enojo. Es fundamental no referirse al mal comportamiento después del castigo y ofrecer y reforzar alternativas de conducta.

¿Cómo se fomenta un comportamiento nuevo y deseado?

Un modo eficaz de fomentar un comportamiento deseado es utilizar el sistema de premio. Este método suele funcionar con niños de edades a partir de los dos años y puede demorar unos dos meses en surgir efecto. El procedimiento consiste en comunicar al niño que obtendrá una recompensa en caso de seguir la conducta deseada; el premio puede ser la realización de una actividad de su agrado, un dulce o un punto adicional para conseguir aquel juguete que tanto desea. Sólo hay que emitir la proposición una vez y no implicarse en la conducta propuesta, puesto que en ocasiones la atención de los padres es más deseada incluso que la recompensa ofrecida. Algunas rutinas de juego pueden fomentar la adopción del buen comportamiento:

Ganarle al reloj:Este método consiste en marcar unos tiempos para la realización de determinadas tareas. Determinado el mejor tiempo para la tarea, hay que añadirle cinco minutos. Si el niño cumple el plazo establecido, se le obsequia con una recompensa de su agrado.

El juego del buen comportamiento: En un lugar visible para el niño, se listan los comportamientos deseados. Cada vez que el niño cumpla con uno de ellos, se anota un punto en el lugar correspondiente de la lista. Se premia al niño cuando gane una cantidad determinada de puntos.

Silencio por un tiempo: mediante este sistema puede conseguirse que, durante un periodo de tiempo corto, el niño no entorpezca las acciones de los adultos. Se pide al niño que juegue tranquilo y en silencio en un lugar apartado de dónde se está realizando la acción. Cada cierto tiempo se controla su actividad y, si la está realizando tranquilamente, se le recompensa. A medida que cumpla con el requerimiento, los intervalos de control pueden ir dilatándose.

Otros modos para conseguir la conducta deseada

Deben evitarse las peleas por el poder, las situaciones en las que nadie gana y los extremos. Tampoco es recomendable pretender que un niño cambie radicalmente su personalidad, la personalidad básica puede cambiar un poco pero no mucho. Las situaciones en que el niño se aburre, se sobreexcita o se cansa, tampoco son beneficiosas. Es saludable despersonalizar la conducta, no hay que referirse al niño como malo, sino al comportamiento. Elogie al niño, en cambio, cuando se comporte adecuadamente.

Desarrollar rutinas y rituales puede ayudar a hacer más llevaderos los momentos de más conflicto. Se pueden establecer frases de transición para el momento de la comida o de irse a acostar como “En cinco minutos, se come” o “¿Prefieres el pijama rojo o azul?”. El niño suele responder mejor cuando se le involucra en el proceso. A medida que mejora el comportamiento, se puede hacerlo partícipe de la creación de normas, aunque nunca en momentos de disputa.

Por qué no se debe pegar a los niños

Castigar físicamente a un niño puede inhibir el mal comportamiento durante un tiempo, pero a largo plazo no corrige la falta. El sistema de premio y castigo, en cambio, enseña a elegir apropiadamente y dota al niño de unas herramientas que van a servirle para toda la vida. Además, el castigo físico puede hacer que el niño adopte una conducta social agresiva, y empleado con reiteración puede desembocar en abuso infantil.

Referencia bibliográfica

Problemas de comportamiento: lo que los padres pueden hacer para cambiar el comportamiento de sus niños. Academia Estadounidense de Médicos de Familia. 2005 [acceso 8 de enero 2010]. Disponible en: http://familydoctor.org/online/famdoces/home/children/parents/behavior/201.printerview.html

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