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Abusos a menores: cómo detectarlos en el ámbito doméstico o escolar

17/04/2012

Los abusos contra los menores no siempre tienen que ser de índole sexual. La violencia doméstica y el maltrato psicológico también entran en esta categoría. En Estados Unidos, por ejemplo, una estadística oficial asegura que el 3% de los menores padece algún tipo de abuso, en base a los casos denunciados.

Los casos de abusos a menores están sufriendo un incremento en los últimos años y, por ello, es necesario que los padres conozcan los síntomas y señales a los que tienen que estar atentos, para saber si el niño está sufriendo algún problema de este tipo.

Además, los profesores y cuidadores también deben implicarse en el caso, si consideran que el niño puede estar siendo objeto de alguna conducta abusiva, y denunciarlo. Si bien muchas veces el abusador es del propio entorno familiar del niño, este también puede ser víctima de otras muchas personas de su entorno, como por ejemplo del ámbito escolar.

  1. Peligro por negligencia: Se habla de este tipo de problema cuando algún menor sufre una negligencia por parte de los padres o cuidadores, de forma reiterada. Ello puede tener que ver con la ropa, la alimentación, la falta de orientación, etc. En este caso, puede que el problema no sea grave, pues no se debe al estrés o a la falta de autocontrol de los padres, sino simplemente a una imprudencia. No obstante, tal y como señala Healthy Children, puede traer consecuencias graves.
  2. Abuso psicológico de menores: Una situación así se da cuando un adulto desprecia o ridiculiza de forma reiterada a un menor. Podemos observarlo cuando los padres o tutores son irracionalmente exigentes o críticos con los hijos. Si esta conducta es reiterada, el niño puede ver seriamente dañada su autoestima y sus habilidades sociales. En casos muy graves, los niños llegarán a la automutilación y a pensar en el suicidio. Normalmente, los padres que caen en esa práctica lo hacen sin ser conscientes del daño que sufre el hijo, ya que ellos mismos suelen haber crecido en entornos similares.
  3. Violencia física contra menores: En muchos casos se trata de conflictos heredados (el padre o la madre ya los sufrían). Otras causas pueden ser el alcohol, las drogas u otras adicciones, ya que son problemas recurrentes en más de un hogar. Muchas veces se trata de pérdidas de control reiteradas de los padres hacia los hijos. Ante un caso así, si tenemos conocimiento de qué sucede, estamos obligados a denunciarlo a la correspondiente autoridad y a implicarnos. Debemos tener en cuenta en todo momento que posiblemente los servicios sociales puedan ayudar al menor.

Señales de alarma:

Debemos sospechar que un niño está sufriendo alguna clase de abusos cuando:

  • Aparecen lesiones sospechosas, como morados, golpes o quemadas que no puede haberse hecho jugando, o que el niño no quiere explicar.
  • El niño muestra una agresividad inusual ante determinadas situaciones.
  • Observamos síntomas de depresión, como llorar a menudo sin motivos aparentes.
  • Tiene temores o fobias, le cuesta dormir o tiene pesadillas y terrores nocturnos.
  • Pasa horas en el patio al salir del colegio y demora su llegada a casa.
  • El padre, madre o tutor evita hablar de las lesiones que presenta el niño, o se ponen muy nerviosos cuando lo hacen.
  • Es reacio a hablar de qué hace cuando está junto al supuesto abusador.
 
Ante cualquier sospecha debes consultar con un profesional.

Referencia bibliográfica

Child Abuse: What Every Parent Should Know. Healthy Children. 2012 [acceso 13 de abril de 2012]. 

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