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10 consejos para ayudar a vuestros hijos durante el divorcio

30/07/2015

El proceso de divorcio puede convertirse en una situación estrestante, triste y confusa para vuestros hijos. Sea cual sea su edad, la mayoría de ellos sentirá incertidumbre o rabia al ver como finaliza la relación entre vosotros.

Como padres, podéis hacer que los efectos de vuestra separación sean menos dolorosos para ellos si sois capaces de mantener la estabilidad en casa y atender sus necesidades con una actitud positiva y tranquilizadora. 

La reacción de los niños dependerá de su edad, su personalidad y las circunstancias de vuestro proceso de separación. En todo caso, será para ellos una situación difícil. En este artículo, os ofrecemos diez consejos para que los ayudéis a que superen este proceso de la mejor manera posible.

1. Comunicadles la noticia de forma adecuada

Cuando estéis seguros de vuestros planes, hablad con vuestros hijos sobre la decisión de separaros. Aunque no existe una manera fácil de dar la noticia, intentad estar ambos presentes en la conversación. Es importante dejar a un lado los sentimientos de enfado, culpa o remordimiento. Antes de hablar con vuestros hijos, practicad cómo se lo vais a decir sin alteraros.

Aunque la conversación sobre el divorcio debe adaptarse a la edad, grado de madurez y temperamento de los niños, debéis aseguraros de transmitirles un mensaje fundamental: lo que ha ocurrido es un asunto entre vosotros y ellos no son en absoluto culpables de lo ocurrido.

La mayoría de los niños se sienten culpables incluso después de que los padres se lo nieguen. Por eso es muy importante que insistáis en esta afirmación para tranquilizarles.

2. Responded a sus preguntas

Debéis prepararos bien para contestar todas las preguntas que os podrán plantear vuestros hijos: ¿Con quién voy a vivir? ¿Dónde iré al colegio? ¿Tendré que cambiar de casa? ¿Dónde vivirá cada uno de mis padres? ¿Dónde pasaré los días de fiesta, como Navidad, Semana Santa o las vacaciones de verano? ¿Podré seguir viendo a mis amigos? ¿Tendré que cambiar de colegio? ¿Podré seguir yendo de campamento este verano? ¿Continuaré con mis actividades favoritas?

Ser sincero con un hijo no siempre es fácil cuando no se tienen todas las respuestas, o cuando al niño le asusta la situación o se siente culpable de lo que está ocurriendo. Lo más correcto es decirles lo que necesitan saber cuando lo pregunten.

3. Estad atentos a las reacciones de los niños

Si, tras recibir la noticia, vuestros hijos están muy alterados, decidles que reconocéis y aceptáis sus sentimientos, que os importan y dejadles claro que esos sentimientos son perfectamente normales. Es importante que estéis atentos a los cambios de comportamiento de vuestros hijos: la tristeza, la ansiedad, los cambios de humor, las dificultades en la escuela, con los amigos, en el apetito o el sueño pueden indicar la presencia de problemas.

Los niños mayores y los adolescentes pueden ser más proclives a implicarse en comportamientos peligrosos, como el consumo de alcohol y drogas, las faltas a la escuela y el comportamiento desafiante. Si alguno de estos problemas se hace grave, es posible que tengáis la necesidad de pedir ayuda profesional.

4. Dejadles claro el amor que sentís por ellos

Colaborad con vuestros hijos para que expresen sus sentimientos con palabras, escuchad atentamente sus respuestas y hacedles saber que sus sentimientos son válidos. Dejadles claro en todo momento que no ha cambiado el amor que sentís por ellos. Verbalizadlo. Decidles que los seguís queriendo igual que antes.

5. No alteréis las rutinas

La coherencia y la rutina pueden ayudar mucho a ofrecer la sensación de comodidad y familiaridad que necesitan los niños durante este importante cambio vital. En la medida de lo posible, reducid al mínimo los horarios impredecibles, la indefinición y las separaciones repentinas.

6. No los malcriéis

En la medida de lo posible, los padres deberíais esforzaros en mantener en ambas casas expectativas similares en lo que se refiere a la hora de irse a la cama o en relación a los deberes escolares. Siempre que sea posible, colaborad para coordinar las reglas de disciplina. No caigáis en la tentación de dejar de aplicar rutinas y límites y de saltaros unas normas de comportamiento coherentes, consintiendo y malcriando a vuestros hijos porque lo están pasando mal a consecuencia del divorcio. 

7. Mantened vuestras discusiones lejos de los niños

Debéis intentar restringir la negatividad contra el otro, así como el resentimiento y la tendencia a echarle la culpa, a las conversaciones con amigos que mantengáis fuera de casa y a las sesiones de terapia en caso de que decidáis asistir. Cuando alguno de vosotros comente los detalles del divorcio con amigos, familiares o abogados, debe evitar siempre que vuestros hijos estén presentes. Intentad relacionaros de la forma más civilizada posible, sobre todo cuando interactuéis delante de vuestros hijos.

8. No forcéis al niño a que tome partido

No actuéis de manera celosa o enfadada para intentar que vuestros hijos tomen partido por alguno de los dos en detrimento del otro. No utilicéis a los niños para enviaros mensajes. Os debéis comunicar directamente. Cuando habléis uno del otro a los niños, hacedlo de forma agradable o, si esto no es posible, no digáis nada. 

9. No busquéis el apoyo emocional de vuestros hijos

La mayoría de adultos que atraviesan un proceso de separación y divorcio necesitan el apoyo de amigos, familiares o profesionales de la salud mental. No lo busquéis en vuestros hijos, incluso aunque parezca que están dispuestos a ofrecéroslo. Es muy importante que no dependáis de su apoyo. Si tenéis hijos mayores a quienes les gusta complaceros, intentarán ayudaros a que os sintáis mejor ofreciendo un hombro en el que llorar. Por muy tentador que sea, lo mejor es no permitir que vuestros hijos os proporcionen el apoyo emocional que necesitáis. 

10. Manteneos lo más sanos posibles

Para muchos adultos, la separación y el divorcio es una situación sumamente estresante. La presión experimentada se puede amplificar con los temas relacionados con la custodia, el reparto de propiedades y los asuntos económicos, que pueden sacar lo peor de la gente. Encontrar formas de afrontar el estrés es fundamental para toda la familia. Manteneos lo más sanos posible, tanto desde el punto de vista físico como emocional. Cuidar de vosotros mismos es muy importante para transmitir lo mejor a vuestros hijos.

El divorcio supone una crisis importante en una familia. Pero si ambos padres colaboráis y os comunicáis de forma civilizada por el bien de vuestros hijos, la unidad familiar original puede seguir siendo una fuente de fortaleza, incluso aunque nuevas familias compuestas entren en escena.

Acceso a las fuentes originales:

Ayudando a su hijo(a) durante un divorcio. Kids Health. [Fecha de consulta: 22/06/2015].

Children and divorce. Helping kids cope with separation and divorce. Help Guide. [Fecha de consulta: 22/06/2015].

 

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